Los perros y los mayores, la unión hace la fuerza

Las personas mayores tienen en su perro un aliado contra la soledad y la salud precaria.

 

En España más de 4 millones de personas  viven solas. De ellas, la mayoría tiene más de 65 años. Es inevitable pensar que para nuestros mayores, puede ser un modo de vida algo solitario.

Aconsejar a los demás es uno de nuestros deportes nacionales así que es probable que familiares y amigos empiecen a regalar unos cuantos consejos: “tienes que salir más”, “¿has pensado hacer ejercicio?”, “Te vendría genial apuntarte a clases de cocina y conocer gente…”

¿Y sí la solución la tuvieras delante y no la has visto? ¿Y si fuera más sencillo y gratificante? ¡Adopta a un amigo incondicional! Que sea fiel, cariñoso y divertido.

Que aporte alegría, cariño y la necesidad de salir y hacer ejercicio por una buena causa, no por simple y monótona obligación. Ese amigo tiene cuatro patas, el cuerpo peludo y ama a su dueño sin límites. ¡Exacto, un perro!

No es mi alma animalista la que habla, es un hecho demostrado y contrastado. Un estudio realizado en 2011 en las universidades de Miami y Saint Louis (USA) determinó que las personas con perro eran más felices, más sanas y mejor adaptadas. Otro estudio publicado en la revista American Heart Association aseguraba que la compañía de un perro reduce los riesgos de enfermedades del corazón.

Otras investigaciones han revelado que pasear al perro a diario conlleva una media de 55 minutos más de ejercicio semanal, lo cual mejora la salud en un 54% respecto de los que no tienen la responsabilidad de sacar a su mascota a la calle. Además esto le facilita el contacto con personas de su calle y de su barrio. ¡Benditas las reuniones de los dueños de perros! En una ocasión hasta llegué a comprar un billete de lotería con los compañeros de la Plaza del 2 de Mayo. No nos tocó. Nuestros perros siguieron igual de felices y nosotros igual de pobres.

Suerte que no nos falta salud. Está probado que el hecho de contemplar a tu perro mientras duerme y acariciarle ayuda a reducir la presión arterial. Los dueños de animales acuden a consultas médicas un 15 por ciento menos que las personas que no tienen mascotas.

Para una persona mayor, tener perro no sólo beneficia su salud, también mejora su estado de ánimo. Como ocurre con los niños, la responsabilidad de cuidar a un perro hace que su dueño se sienta útil, lo que refuerza su autoestima y su seguridad. Algo que a ciertas edades se agradece mucho.

Los mayores encuentran en su perro algo imposible de conseguir con el resto de humanos, ya sean familiares, amigos o conocidos: el animal no tendrá en cuenta su edad, lo que reduce al mínimo la inevitable sensación de incomprensión, inutilidad o invisibilidad. El perro no sólo es el mejor amigo, también es el único que no tiene prejuicios.

A partir de ciertas edades conviene elegir el perro que mejor se adapte a cada situación. Hay perros de todas las edades, tamaños y caracteres esperando encontrar un hogar, solo tienes que dar con el adecuado.

Nada es perfecto y puede haber un problema. Si la persona se viera obligada a ingresar en una residencia, su peludo amigo no podría acompañarle. Hoy en día hay muy pocos centros de la tercera edad que admitan animales, causando un verdadero dolor al dueño y al perro al obligarles a separarse. Esto es algo que debería ir cambiando si atendemos a los enormes beneficios que las mascotas aportan a estos futuros pacientes.

No pidamos a nuestros abuelos que se hagan fuertes en su soledad. El corazón de una persona mayor no necesita endurecerse sino estar más fuerte, sano y bien acompañado. Compartir tu vida con un perro es bueno para la salud y para el alma.

 

 
 

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