Dime cómo ladra y te diré que quiere

Los perros nos comunican muchas más cosas de las que imaginamos. Cada ladrido puede significar una cosa diferente.

 

De pequeños nos enseñan qué sonido hace cada animal, como si cada uno tuviera un sonido personal e intransferible. Los perros ladran, los lobos aúllan, los burros rebuznan, los patos graznan... Sin embargo, hay matices: los perros también aúllan y los lobos también ladran.

Es más, se puede decir que el ladrido es común en muchos otros animales. Otarios, focas, leones marinos y algunos marsupiales emiten un sonido muy parecido al del perro.

El ladrido se utiliza como sonido social a corta distancia. Puede servir para alertar, para mostrar un estado de ánimo o para jugar. Los lobeznos, por ejemplo, ladran cuando compiten por la comida. Conforme crece, el lobo va abandonando este sonido. De hecho, muchos expertos creen que los perros adultos continúan ladrando por una cierta falta de madurez debida a su domesticación. Es normal, si ladrando consiguen todo lo que quieren, por qué renunciar.

Dicen que los bebés entienden los ladridos; algo lógico ya que antes de manejar el lenguaje verbal, los niños se guían por las emociones que detectan e interpretan en su entorno. Reconocen la alegría, la tristeza o los enfados de los que les rodean, incluso de su amiguito de cuatro patas.

Bien por los peques y su facilidad para traducir a un perro. Pero quién traduce al bebé. Me temo que esa información quedará entre ellos.

Como la curiosidad humana no tiene límites, unos escandinavos emprendedores han inventado un traductor simultáneo perro-humano llamado No more Woof. Mediante unos sensores que recogen las ondas cerebrales traducen los pensamientos del perro en palabras mediante un altavoz. Eso sí, tu perro deberá ir con un auricular con micro a lo Madonna y cuando menos te lo esperes lo oirás "hablar" en inglés. Si tu corazón lo soporta, ya tienes regalo de Navidad.

Si queremos entender mejor a nuestro perro pero manteniendo cierto misterio, debemos conformarnos con aprender ciertas pautas que traducen a grandes rasgos los diferentes tipo de ladridos.

Los ladridos de tono medio, encadenados y secos, indican que están en estado de alerta. Si encadena ladridos de tono medio con intervalos de tres segundos, lo que intenta decirnos es "me aburro". Su manera de decirnos "¡Holaaaaa!" es con ladridos agudos intensos, de dos en dos, muchas veces acompañados de movimientos de cola o de sus graciosos traseros. También puede avisarnos de que tiene sed con un ladrido de intensidad alta. Y cuando tiene muuucha sed subraya su intención haciendo la estatua al lado de su cuenco vacío.

No todos los ladridos son de buen rollo, hay otros que muestran su enfado contigo o con otros perros. Es la parte menos amable del diccionario ladrido-castellano / castellano-ladrido. Es tan rico en detalles y matices que habría que desgranarlo en varias entregas.

De momento, no tienes que memorizar nada, te bastará con observar a tu perro. Si algún día lo oyes ladrar y no sabes bien qué te está pidiendo, no te agobies, piensa que la cosa que más necesita ya la tiene, y eres tú.

 
 

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