Gatos cautelosos, valga la redundancia

Los gatos viven por y para tomar precauciones ante posibles peligros, por pequeños que sean.

 

Siempre se ha relacionado la cobardía con la inteligencia. Creo que está sobrevalorada. La inteligencia, me refiero. La cobardía no es de inteligentes sino de sentido común. Y en eso los gatos pueden darnos grandes lecciones o, al menos, clases particulares. En lo de ser cobardes e inteligentes, claro. Basta con observarles.

El gato es un coleccionista de comportamientos misteriosos y fascinantes. Buena parte de ellos tienen un objetivo común, seguir la máxima de toda precaución es poca. No es de extrañar esto cuando vemos que su principal rasgo es la territorialidad, o sea hacer tu casa suya para controlar cada uno de sus centímetros cuadrados, para que cada paso no sea dado en falso sino con la seguridad de que nada le va a pasar porque todos los peligros posibles han sido explorados.

Si te fijas, cada vez que tu gato termina de comer dedica los siguientes minutos a limpiarse con entusiasmo. No le importa perder la misma cantidad de líquido mientras se lame todo el pelaje que cuando orina. Nos gusta pensar que lo hace porque es muy limpio, incluso más que cualquier otro gato, porque claro, merecemos su aspecto pulcro más que cualquier otro dueño, pero no, nuestro gato se limpia después de comer porque mantiene un instinto de supervivencia ancestral que le obliga a eliminar todo olor que llame la atención de cualquier enemigo salvaje. Vamos, que se limpia por lo que pueda pasar.

También es curiosa la postura que adoptan muchas veces al dormir, con el dorsal apoyado contra algo. Parece ser que es para evitar que aparezca alguien por detrás mientras duermen. ¡Habrase visto cobardía más lírica!

Incluso cuando hacen sus necesidades en el arenero no desaprovechan la ocasión para demostrar que son los más precavidos del mundo. Aunque sea por la herencia de sus antepasados de vida salvaje. Resulta que su manía de esconder sus cacas con la arena les viene de lejos, y era para evitar que sus perseguidores siguieran su rastro. Pasar desapercibidos es su razón de vivir.

Y todas las horas de sueño con las que disfruta la mayor parte del día, en realidad son horas de sueño vigilante. Sólo el 30% de esas horas son de sueño profundo, e incluso en ellas su cerebro continúa alerta ante cualquier peligro. Prueba a tirar algo al suelo cerca de un gato que duerme como si no existiera un mañana. Tardará menos en correr para resguardarse de lo que sea que tú en levantar el párpado menos cerrado. 

El gato cuida mucho de que su vida no corra peligro porque su vida es demasiado interesante como para descuidarla. O eso me gusta pensar a mí. Y es de agradecer que sea así porque nuestra vida es más interesante si podemos admirar la de nuestro gato a diario. Su cobardía, nuestra sonrisa.

 
 

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