Lametones de un gato solitario

Los lametones para acicalarse son una muestra más de la necesidad de demostrar autosuficiencia que tienen los gatos.

 

Un gato podría ser un personaje en cualquier serie de humor. No por ser capaz de hacer cosas graciosas que generan millones de visitas en youtube sino simplemente por ser como es. Casi todo lo que hace un gato, incluso aquello que no es más que pura cotidianidad y rutina, lo hace porque es fiel a su personalidad independiente, indómita y solitaria desde que nace hasta el último suspiro de su séptima vida. Y eso es lo que más gracia nos hace de un gato.

Y para muestra, un lametón.

Buena parte de las pocas horas que pasa despierto un gato las dedica a lamerse a sí mismo o a algún compañero gatuno, si lo tiene. La principal razón ya la conocemos, es por higiene, para mantenerse limpio. Pero no sólo es pulcritud o coquetería, mantener el pelo suave ayuda a que éste actúe como capa aislante y el lametón estimula las glándulas de la piel, lo que la hace más impermeable. Como siempre, marcando distancia para que lo externo no lo invada. Y sí, a veces lo externo te incluye a ti. No te preocupes porque cuando él quiera carantoñas y mimos te lo dirá. ¿A que es una monada?

Pero hay más motivos. Sus lametones auto inflingidos no sólo consiguen que nadie se acerque a lavarlo con agua, también consiguen que sea el gato quien se encargue, él mismo, de regular su temperatura corporal, porque la piel del gato sólo transpira gracias a la evaporación de la saliva que él mismo deposita. O sea, él decide cuándo transpirar. Y es que siempre que puede nos demuestra su independencia. Pero tranquilo, basta con remover un plumero delante de sus bigotes para que pierda el norte y se olvide de todo para entregarse a lo que se mueva.

Lamerse también le tranquiliza. Tanto celo por defender su territorio le provoca, a veces, cierto temor a lo desconocido. Cuando algo le desconcierta y se siente amenazado se paraliza, no sabe qué hacer. La manera que tiene de acabar con esa paralización momentánea es acicalarse el flanco y el dorso o darse lametones cortos y bruscos en su hocico y alrededores. Es un tic para cuando algo les inquieta. Porque no son de piedra. Tampoco lo era Humphrey Bogart, personaje muy gatuno, que se rascaba la oreja cuando algo lo ponía nervioso.

Pero lo que más claramente demuestra que los lametones son fruto de su personalidad independiente y solitaria es el hecho de que también lo haga delante de otros gatos para evitar cualquier enfrentamiento. Ante un desconocido cuyas intenciones desconoce, le pide a lametones que él no quiere problemas, que le deje tranquilo con su acicalamiento diario. Es el equivalente a cuando nosotros fingimos una llamada perdida o leemos un whatsapp que nadie nos ha enviado.

Pero no todo es reivindicación de independencia, los gatos también se lamen entre sí para socializar. No sólo es por ayudarse en la higiene diaria, es una manera de afianzar lazos e incluso olores comunes, como si permitieran que el otro formara parte de su fortaleza de la soledad envolviéndose mutuamente con sus salivas. Si tienes suerte, también te incluirá a ti.

Si tu gato te lame es porque quiere que disfrutéis juntos y de manera inseparable de vuestra soledad compartida.

 
 

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