Los gatos caen de pie ... salvo cuando les resulta imposible

Los gatos están dotados de unas cualidades físicas que les permiten caer de pie desde grandes alturas... pero no siempre.

 

En una película de acción protagonizada por mascotas, los gatos serían los dobles de los protagonistas en las escenas peligrosas. Y es que podemos definir a cualquier gato con sólo tres adjetivos: ágil, flexible... y especialito.

Cuando vemos a nuestro gatito saltando hasta diez veces su altura para meterse en la parte más alta del armario o lanzándose desde una altura aún mayor para lograr un aterrizaje sin incidencias o desplazándose por una mesa llena de objetos valiosos sin poner ninguno en peligro, nos gusta pensar que está bendecido por algún tipo de protección divina. Pero la realidad, como siempre, es mucho más sencilla y mundana.

Los gatos, simplemente, tienen una constitución ósea y muscular diseñadas para  moverse como un ninja sin necesidad de entrenar. Vamos, que vienen así de fábrica.

Para empezar, su esqueleto gana por goleada al nuestro en número de huesos (233 por 206). No tienen clavículas, que por lo que se ve son un engorro para según qué posturas acrobáticas y restan velocidad de movimiento. En su lugar, la articulación que une la escápula y el húmero les permiten mover las patas delanteras en cualquier dirección. Y su columna es especialmente flexible.

Luego están sus más de 500 músculos, que dan gran variedad de movimientos a los huesos.

Y para colmo, tienen otra importante ayuda extra que les da equilibrio: sus bigotes y sus pestañas.  

Pero no acaba ahí la cosa, no. Su facilidad para caer sobre sus patas se debe al llamado reflejo de enderezamiento, que lo perfeccionan a partir de su séptima semana de vida. Instintivamente son capaces de girar sobre sí mismos 180 grados para caer de pie. Es como si llevaran a un Nobel de física manejando su cerebro.

Hay otro detalle importante: al final de la caída se relajan, disminuyendo el impacto. Si os fijáis, cuando saltan para subirse a un mueble, el gran impulso inicial contrasta con la suavidad con la que se posan en la superficie, como si flotaran por un instante. Es  hipnótico. Recuerda al momento en el que un paracaidista toca por fin el suelo con los pies después de un descenso violento. O cuando Superman, el de los años 80, el que iba colgado con cuerdas invisibles, aterrizaba elegantemente de pie. Algo se perdió con la era de los efectos digitales.

A pesar de todas estas ventajas, no pensemos que tienen un súper poder. Según desde qué altura caigan o dependiendo de muchos otros factores, una caída puede ser mortal. No hay que tentar a la suerte. Mejor limitar su campo de acción a las cuatro paredes y el riesgo a la posibilidad de romper un jarrón. Aunque vivas en un primero, no está de más poner protección en ventanas y balcones. Piensa que cuando algo revolotea delante de sus bigotes, pierden el norte y su instinto cazador les supera, siendo capaces de caer al vacío por tal de alcanzar a su presa.

Recuerda que aunque los gatos están llenos de cualidades, las utilizarán cuando a ellos les apetezca. Son más especialitos que ágiles y flexibles.

 

 
 

Todo para tu mascota

  • PetsLoverIn S.L.
  • Copyright 2018