¿Por qué los gatos son tan especialitos?

Los gatos poseen virtudes y rasgos muy especiales. Por más que divaguemos sobre el por qué de su comportamiento, muchas de sus motivaciones son más simples de lo que quisiéramos.

 

Aún a riesgo de perder muchas amistades, podemos dedicar horas y horas a hablar de las peculiaridades de nuestro gato e intentar elaborar complejas teorías sobre el comportamiento felino, su psicología, su mística y la repercusión de los mininos en la Historia de la Humanidad.

Lo que no solemos tener en cuenta cuando queremos demostrar que no hay secreto proveniente del rico mundo interior gatuno que se nos resista, es que buena parte de los comportamientos misteriosos del gato se deben simplemente a cuestiones físicas y mundanas.

Cuánto nos hemos vanagloriado de lo independientes y poco dados a los excesos amorosos que son los gatitos, chicos duros aunque encantadores que necesitan el cariño justo, sin sensiblerías, observándonos y queriéndonos en la distancia. Pues aunque hay algo de cierto en todo esto, la principal razón de su interesante distanciamiento es que no ven bien de cerca. Si bien de lejos tienen una visión espectacular, todo lo que tengan justo delante de sus narices, no lo pueden enfocar. Tal vez por esto también sean impermeables a las recompensas, se las ofreces y no las ven.

A los gatos les atraen más las personas que no les prestan demasiada atención porque el contacto visual al que les sometemos la gran mayoría (quién se puede contener ante la visión de un gato) no les aporta información suficiente y clara como para no sentirse amenazados. Y si hubiera un concurso de seres vivos precavidos y temerosos, un gato ganaría el primer premio cada año.

Está claro que para un minino lo que revelan sus ojos no es para tanto, su sentido favorito sigue siendo el olfato. Cuando lo ves delante de un espejo ignorando su propia presencia, puedes creer que tu gato es modesto, humilde y poco presumido, pero la realidad es que no se reconoce porque ese reflejo no huele. Lo que su olfato no identifique pasa directamente al baúl de las cosas insignificantes.

También hay mucha literatura sobre si es un prejuicio o un tópico absurdo decir que los gatos son mascotas más propias de chicas que de chicos. Este debate ha roto más de una pareja pero hay un motivo simple y demoledor que justifica ese razonamiento de tan mala fama. Para un gato los sonidos agudos son amistosos mientras que los sonidos graves le resultan agresivos. Es un hecho, la voz de las chicas (salvo que tengas la voz de Bette Davis) le resulta más agradable y por eso se deja más querer por nosotras. Pero que ningún chico se desanime, con el roce y el cariño tu voz grave acabará siendo angelical a sus finos oídos.

Hay muchos más ejemplos pero me doy cuenta de que yo también estoy aquí esforzándome en demostrar mi absoluta entrega al mundo gatuno y todas sus peculiaridades, por mundanas que sean. Para disfrutar de un gato y hacerle feliz no hay que darle muchas vueltas al asunto, basta con que le permitas adueñarse de tu hogar y des rienda suelta al placer que supone observarle a la distancia que sea, haciéndole creer que no os necesitáis tanto como para estar pegados el uno al otro todo el rato. Todo lo que se sitúe más allá de la admiración, el amor y la protección, no es más que divagación y diversión para dejar claro que perteneces al fantástico e increíble mundo de los que tienen gato.

 
 

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