Gatos callejeros: ¿Natural o mala suerte?

Para un gato la vida callejera es una condena por muy natural que se la considere.

 

Es un debate frecuente si es adecuado o no dejar que la naturaleza y su caprichoso azar decida el destino de los animales domésticos sin que las personas intervengan. Ocurre cuando se discute, por ejemplo, sobre si debemos desentendernos de la gran cantidad de gatos callejeros que hay por todas las ciudades.

Habría que aclarar que no es lo mismo un gato callejero que un gato doméstico abandonado. El primero no conoció más que la calle y el segundo no sería capaz de adaptarse a la vida urbana sin la atención humana. Esto no significa que los gatos callejeros sobrevivan sin problemas en una ciudad. Un dato lo dice todo: la esperanza media de vida del gato de la calle es de entre 2 y 5 años, mientras que el doméstico ronda los 12 y 14.

Pero más grave que la corta  esperanza de vida son las condiciones en las que vive: sin acceso habitual a comida y agua potable y expuesto a todo tipo de accidentes que le pueden causar la muerte o, lo que es peor, discapacidades o mutilaciones.

Aunque no sea posible dar hogar a todos los gatos callejeros sí es factible proporcionar cierta atención, ayuda y control a estos animales que no nacieron para vivir en una ciudad llena de peligros.

Hay muchas opciones: fomentar la adopción, creación de colonias controladas de gatos, campañas para esterilizarlos, normativas que permitan que las personas les den de comer y beber (sin ensuciar, todo es posible), en fin, todo aquello que no se limite a dejar que la naturaleza campe a sus anchas en un entorno tan poco natural como es el urbano.

Lo curioso es que muchos de los que defienden que prevalezca lo natural utilizan este concepto caprichosamente. Por ejemplo: a día de hoy, podemos decir que usar la piel de un animal para vestir ostentosamente no es natural. Sin embargo, hay quien no lo ve así. Pero aunque fuera natural, ¿por qué invocar a la naturaleza cuando no se la necesita si ya ésta se impone en muchos casos sin que podamos impedirlo? Nada podemos hacer para evitar un tornado pero sí para controlar la sobrepoblación de gatos callejeros.

Esterilizar a una colonia de gatos callejeros no es manipular la naturaleza, es buscar una solución a un problema que afecta a unos seres indefensos. Los defensores del "dejar hacer" deberían tener en cuenta que la naturaleza ya hace selección natural con todos los seres de la Tierra como para convertir su injusto criterio en el gestor de nuestra convivencia con los humanos y con los animales.

Si nadie tiene dudas de que el entorno natural de un león es la selva, tal vez deberíamos plantearnos que actualmente el entorno natural de un gato es nuestro hogar. Seguro que por cada gato que deambula por la calle hay un humano que no conoce aún lo que se pierde por no tener un minino en su casa. 

 
 

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