La territorialidad gatuna

Los gatos marcan su territorio pero no para aislarse de sus dueños sino para vivir más tranquilos con ellos dentro.

 

Si hay un animal difícil de encasillar por los numerosos matices de su personalidad y porque no para de sorprendernos conforme lo conocemos a fondo, ése es el gato. Una de sus características más comunes y comentadas es la de cazador o depredador ágil y rápido. Podíamos, por esto, hacernos la idea de que es todo un aventurero, un animal atrevido, impulsivo y valeroso. Sin embargo, si nos fijamos bien, el gato destaca más por su temerosidad, precaución y por un gran sentido práctico en la organización de su quehacer diario. Es más administrativo que explorador.

Esto explica de alguna manera su territorialidad, algo que le viene de sus ancestros silvestres y que sigue vigente aunque vivan en un hogar seguro y protegido. Tal vez sea porque aunque se considere un animal doméstico aún quedan muchísimos gatos que viven desprotegidos y en plena ciudad, rodeados de peligros mayores que los de sus antepasados. La evolución en una especie suele producirse por un motivo y si la mayoría de los gatos aún necesitan ser excesivamente precavidos, poco van a cambiar en ese aspecto. La evolución necesita mayoría absoluta para imponerse y gobernar.

Aunque un gato esté capacitado para defenderse enérgicamente si se siente amenazado o invadido, su naturaleza es pasiva y calmada. Para ellos la mejor defensa no es un ataque sino dominar el espacio que habitan para tenerlo todo bajo control. Prefieren evitar el peligro que prepararse para enfrentarse a él. Sí, son más bien cobardes y, por tanto, inteligentes.

Los gatos marcan sus espacios físicos para hacerlos suyos. No es ambición de propietario sino afán de control. De hecho, comprobarás que a tu gato le encanta compartir su espacio contigo y con todo aquel que le inspire confianza. Y si algo o alguien entra en su terreno y no le parece de fiar, como mucho bufará y se colocará en posición de defensa.

Nuestro amiguito felino suele marcar varios tipos de territorio según su actividad:

una para jugar, otro para dormir, otro para sus necesidades, otro para aislarse, etcétera. Su territorialidad funciona como un arquitecto que organiza el espacio según su funcionalidad, así se sentirán más seguros. Saber qué hacer en cada lugar y en cada momento nos hace más fuertes.

Los felinos silvestres, los callejeros y los domésticos que no han sido castrados utilizan como principales armas para marcar su territorio la orina y los arañazos.

Un gato doméstico esterilizado (ojalá un día podamos decir esto seguido de un "valga la redundancia") suele marcar sus territorios dentro de la casa con sus feromonas. Para eso dispone de varias glándulas que las liberan a través del roce con otras personas, objetos o animales. Por eso suele frotarse contra esquinas, patas de mesa o sillas y ... ¡con tus piernas! Te está haciendo suyo, enhorabuena.

Ellos marcan el terreno porque es su manera de vivir tranquilos, no para alejarse de ti. Tú formas parte de su mundo y su territorio aunque no pares de moverte. Por eso no dejará de observarte cuando te paseas por la casa. Eres su objeto en movimiento favorito, no te quepa duda. Si se vuelve loco cuando agitas delante de su cara una araña de plástico colgada de un hilo, no estés celoso, no te ha sustituido por otro juguete, está disfrutando de él pero pensando en ti

 

 
 

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