Perro Pomerania: pequeño por fuera, grande por dentro

Los perros Pomerania destacan por su reducido tamaño aunque sorprenden por su fortaleza y robustez.

 

El día que se hundió el Titanic, allá en 1912, poco más de 700 vidas se salvaron de morir en las gélidas aguas del Atlántico Norte. Tres de esos supervivientes eran perros. Y de esos tres, dos eran de raza Pomerania.

Esto podría significar dos cosas. La primera, que a pesar de lo minúsculos que son estos perros (clasificados como perros toy), los Pomerania no son nada debiluchos sino más bien fuertes e inteligentes, con un temperamento y una vitalidad que sobrepasan con creces su diminuta estatura. Y segunda, que sobrevivieron al famoso naufragio porque estaban en los camarotes de primera clase, la de los más pudientes, los que tuvieron más opciones de salvarse. Esto confirmaría su fama, injusta aunque inevitable, de ser la raza preferida de los ricos y los famosos.

Esta fama les viene de antiguo ya que los perros Pomerania se empezaron a dar a conocer gracias a la Reina Victoria de Inglaterra, que tenía unos cuantos ejemplares e incluso un criadero. Estos pequeños perritos seguramente hacían las delicias de la nobleza británica en manos de la monarca, o cuando recorrían el Palacio de Buckingham. De haber existido entonces la prensa amarilla, los perritos Pomerania hubieran copado decenas de portadas del Hola.

En cuanto a la fortaleza impropia de su tamaño, tal vez tenga algo que ver que sus antepasados fueran perros de trineo que llegaron a Europa a través de la región de Pomerania (norte de Polonia y Alemania). Ahora harían falta muchos perritos de Pomerania para tirar de un trineo.

El Spitz enano alemán, como también se le conoce, combina un aspecto enjuto y compacto (aunque de gran agilidad) con un encanto propio de un perro lleno de energía, sociabilidad y vitalidad. Es muy leal y protector con sus amos, como todos los Spitz.

Otra fama que le precede es la de ser un perrito ladrador. Lo cierto es que su afán por defender a los suyos le hace ser bastante reservado con los desconocidos, de ahí que a veces convierta su carácter protector y vigilante en agudos ladridos. Así es, tan luchador y adorable como un Pokémon. ¿Para qué salir a cazarlos con tu móvil cuando puedes abrazar uno en casa?

Aunque se considera un perro independiente, es más afectuoso que arisco, y un compañero ideal para las personas ancianas, ya que son alegres, cariñosos y fáciles de cuidar. También es ideal para la gente joven, con un Pomerania irás a la última: no tiene barba hipster pero sí un pelazo. De hecho, Boo, el perro que tiene el título oficial de más guapo del mundo, es Pomerania. Tiene libros, camisetas e incluso imanes de nevera. Si eso no es fashion, que baje Andy Wharhol y lo vea.

Siempre con ganas de aprender algo nuevo, conviene que los dueños les ofrezcan juegos diferentes cada cierto tiempo. Es obediente pero inquieto, y para que no se vuelva demasiado exigente, será mejor que te encargues de que sepa claramente que tú eres el líder.

Eliminando prejuicios y esforzándonos en conocer a fondo a nuestros perros, podremos llegar a la conclusión de que el Pomerania te entrega un corazón que no le cabe en su minúsculo cuerpo.

 
 

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