San Bernardo: mitos y verdades

El San Bernardo empezó siendo un perro rescatador para, un siglo después, convertirse en un perro niñera.

 

El perro San Bernardo es protagonista de dos engaños: el de su apariencia y el de la fama que le precede.

Su cara de bonachón despistado, de no enterarse de nada y de estar más pendiente de cualquier insecto que revolotee a su alrededor que de las personas que lo acompañan, no hace justicia a sus dotes como perro guardián y rescatador de personas; y su famoso barrilito de brandy colgado al cuello, que hacía pensar a más de uno que el San Bernardo sí que es el mejor amigo del hombre, es sólo fruto de la imaginación de un pintor del siglo XIX.

Lo que sí es cierto es que este perro de origen alpino era especialista en rescatar gente atrapada en avalanchas de nieve en un monte en Suiza, en la frontera con Italia. Los soldados de Napoleón dieron buena cuenta de ello. El cuerpo voluminoso y pesado del San Bernardo le ayudaba a abrirse camino entre capas gruesas de nieve, y su finísimo olfato le permitía localizar a las personas enterradas. Incluso se dice que eran capaces de presentir una avalancha.

Se corrió el rumor de que el whisky de su barrilito servía para ayudar al herido a recuperarse de una hipotermia. Pero no es cierto. De serlo, más de uno habría fingido una congelación. Aunque es gracioso imaginarse al San Bernardo como el típico amigo pesado que siempre te dice "venga, la penúltima", en realidad este perro es mucho más responsable. Dar alcohol a una persona con hipotermia es inútil y temerario.

La culpa de este mito es del cuadro Mastines alpinos reanimando a un viajero en apuros, del pintor inglés Edwin Landseer, que consiguió que todos recordáramos al San Bernardo con su barrilito imaginario pero que nadie recordara un título tan largo.

Los San Bernardo han llegado a rescatar a más de 2500 personas. Con este bagaje, podría decirse que se parecen más al prota de Indiana Jones que al de Beethoven, uno más en la familia. Pero esto fue hace muchos años. Desde que existen los helicópteros no realizan rescates y se han convertido en el perfecto perro guardián, ideal para los niños.

Es inteligente, pacífico y tiene una gran instinto de protección. Resulta fácil de educar aunque hay que empezar desde pequeño pues es bastante dominante y puedes acabar llevándole tú a él las zapatillas.

Su pelaje varía entre el blanco con manchas marrón-rojizas y el manto de color con manchas blancas. Vamos, entre el manchao y el cortao.

Sólo necesita especial atención en la limpieza de sus orejas y sus legañas. El San Bernardo no te invitará a una copa pero te ofrecerá lealtad, protección, alegría y afecto.  

 

 
 

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