Ehrlichia, una razón más para prevenir las garrapatas

La ehrlichiosis canina es una grave enfermedad que puede ser transmitida por las garrapatas a los perros.

 

Cuando encontramos una garrapata aferrada a la piel de nuestro perro, como si ella compitiera con nosotros en demostrar quién lo quiere más, solemos tomarlo con cierta tranquilidad. Como mucho, con algo de susto o desagrado, porque no deja de ser un pequeño percance que se soluciona fácilmente. Se le quita y ya. Hay quien hace incluso una foto del bichito pegado al perro y la envía por whatsapp a un amigo para echar unas risas. Es lo que tiene ponerle un nombre gracioso al ixodoideo, que es el nombre oficial de la garrapata, que más que un bichito es en realidad un ectoparásito hematófago.

Sin intención de alarmar ni de asustar, sí me gustaría hablar de la existencia de una enfermedad que puede ser transmitida por estos parásitos de nombre simpático. Me refiero a la ehrlichiosis canina, producida por la bacteria ehrlichia canis. Es una infección que proviene del contacto de la saliva de la garrapata con la sangre del perro cuando el ácaro se está alimentando a costa de nuestra mascota, y afecta sobre todo a las células sanguíneas, disminuyendo su capacidad para la coagulación. Puede contraerse allá donde una garrapata aceche, es decir, en cualquier sitio, pero hay más riesgo en zonas campestres. También es más frecuente en verano pero es posible infectarse a lo largo de todo el año. Todo perro está expuesto a la enfermedad pero se da más en los machos mayores de cinco años.

Estas estadísticas no sirven para que se relajen los que están en menos riesgo sino para preocuparse más si tu perro y sus circunstancias pertenecen al grupo para el que el riesgo es mayor. Al ser transmitida por la garrapata, la prevención de la ehrlichia es fácil de adivinar: hay que hacer todo lo posible por evitar que tu perro sea invadido por este parásito de ocho patas.

No hay métodos infalibles pero se pueden reducir mucho las opciones de éxito del ectoparásito hematófago. Para evitar que se agarren, lo mejor es ponerle al perro una pipeta cada cierto tiempo, un collar antiparásito o usar champú especial para espantar a las garrapatas. Si se agarra y queremos localizarla a tiempo, conviene que revisemos el pelo del animal constantemente (si el pelo es largo, con más razón) y cepillarle varias veces a la semana.

Existe una técnica para quitar la garrapata sin dejar parte de su cuerpo clavado en la piel: con unas pinzas finas, hay que agarrarla de la cabeza (que es la parte que está incrustada) y tirar con firmeza realizando un pequeño giro. Después hay que limpiar con alcohol. Es fácil pero siempre es más conveniente acudir al veterinario para aspirar a la eficacia total.

Si a pesar de todas estas precauciones, tu perro fue infectado por una garrapata, lo primero es diagnosticar la ehrlichia. Las posibles señales que debes interpretar como que debes llevarlo de inmediato al veterinario son: depresión, anorexia, pérdida de peso, fiebre, palidez de las mucosas, hemorragias externas o internas, debilidad y dificultad para coagular heridas. Es importante tener en cuenta que desde el contagio hasta la aparición de los primeros síntomas pueden pasar entre 8 y 21 días. Se toma su tiempo.

A partir de ese momento, es mejor no intentar curar a tu perrito buscando información en internet. No permitas que el azar y la sobre-información se impongan a la profesionalidad, la vida de tu perro está en juego, deja que un veterinario decida y ponga el tratamiento oportuno. Si se ataja a tiempo hay bastantes opciones de recuperación, aunque a veces se necesita ingresar al can enfermo durante la etapa más crítica de la enfermedad.

Es posible que nunca hayas oído la enfermedad ehrlichia, algún día la bautizarán con un nombre más comercial y seguro que formará parte del vocabulario habitual de dueños de perros en parques y clínicas veterinarias. Por desgracia, es más común que famosa.

Tal vez ahora las garrapatas te caigan peor que antes de leer este artículo y ahora las llames ixodoideo, que impone más respeto. Al fin y al cabo, estos minúsculos vampiros sólo hacen lo que realmente necesitan, que es alimentarse de la sangre de otros. Para no fomentar el odio a ningún ser, deberíamos esforzarnos más en prevenirlas e impedir que nuestro perro y ellas no intimen lo suficiente. No dejemos que la garrapata se convierta en un ectoparásito hematófago.

 

 
 

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