Esterilizar a la gata: antinatural o responsable

Esterilizar a tu gata no sólo es una cuestión de planificación familiar, también es una cuestión de salud.

 

Da igual que hayan profesionalizado el ejército, a día de hoy todavía existe una manera doméstica de pasar por una pequeña mili: convivir con tu gata en celo. Durante 3 o 7 días tu preciosa gata se transformará: llorará como un bebé continuamente, se frotará violentamente contra todo lo que vea, hará pis en cualquier sitio e intentará escaparse. Y lo que es peor: te mirará fijamente a los ojos como pidiéndote ayuda. Ella sabe que la quieres y se lo perdonarás.

Sólo puede haber una razón para que sean tan escandalosas cuando están en celo: les va la vida en ello. Necesitan ser fecundadas por un gato para poder liberar sus óvulos, así de especialito es su aparato reproductivo. Si durante el celo, tu gata no conoce gato con el tiempo esos óvulos se enquistarán, aumentando las posibilidades de sufrir cáncer de útero y también de mama.

Esterilizar a las gatas se recomienda, en primer lugar, por ellas. Si lo haces a los seis meses o antes de su primer celo, reducirás en un 95 % las posibilidades de reproducir algunos de estos dos tumores. Si lo haces entre el primer y segundo celo, lo reducirás en un 85 %.

En segundo lugar, por evitar el abandono de los futuros gatitos de cada camada. ¿Serás capaz de encontrar hogar para cada uno? Y si es así, ¿sabes cuántos animales abandonados necesitan esos hogares? El peculiar sistema reproductivo de la gata, sólo comparable al de la coneja, hace que las opciones de éxito para quedarse preñada sean enormes.

Y en tercer lugar por tu convivencia con ella. ¿Cuántas milis estás dispuesto a pasar?

Es un debate común entre personas con mascotas si se deben esterilizar o no. Los que defienden que no, piensan que va contra la naturaleza y que quiénes somos nosotros para quitarles la experiencia de parir. Les recordaría que los animales no tienen conciencia de sí mismos, sólo disfrutan o sufren las experiencias que viven. No piensan en el futuro ni en el pasado como nosotros.

Para una gata, el coito es muy doloroso, incluso debe sufrir mordiscos del macho en la nuca. Nunca te reprochará que la hayas privado de esa experiencia y nunca sufrirá por no haber sido madre. Sufrirá mucho más si la separas de alguno de sus cachorros porque no puedes hacerte cargo de él. 

 
 

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