Gatos y cascabeles: tópicos malditos

Poner un cascabel al gato puede provocarle problemas de audición y estrés.

 

La facilidad con que las personas se sienten especiales es tan grande como la tentación que ellas mismas tienen de caer en los tópicos de siempre. No es poco frecuente que alguien confíe en los encantos de su gato y sus peculiaridades para que le representen. Si se enamoran de su gato, seguramente de él también.

Y cuando asume que el felino tiene una personalidad única, una manera inusual de quererle y un sinfín de matices que lo distinguen de cualquier otro gato, coge y le pone un collar con cascabel, para cumplir con uno de los más grandes tópicos que acompañan a estos animales. Por mucho que su gato le represente con sus irresistibles encantos, éste nada podrá hacer por él si cae en el mayor de los clichés.

Pero no es esta la razón por la que me dispongo a recomendar que no se ponga cascabel a un gato. Para empezar hay una razón de peso: en ningún caso resulta realmente necesario. Muchos se lo ponen para tener localizado continuamente al animal. Y yo me pregunto para qué. ¿Acaso su mascota de largos bigotes no le ha demostrado suficiente independencia como para que quiera saber dónde está en cada momento? ¿No es capaz esa persona de aceptar que su minino no necesita estar cada minuto con él aunque le tenga siempre en sus pensamientos (o eso quiero creer yo, dejadme soñar)?

El molesto e incordiante sonido de un cascabel sólo le sirve a su dueño para creerse ingenuamente que puede tener controlado a su gato. Sin embargo, para el pequeño felino puede acabar siendo un problema. Aunque hasta la fecha no hay estudios que confirmen esto, es evidente que al contar con un oído mucho más fino que el nuestro, el sonido constante del cascabel le acarreará problemas auditivos, sin descartar la sordera.

Pero no sólo eso, también afectará a su estado de ánimo. La paz y la tranquilidad del espíritu son señales de identidad claras en un gato. Nuestro pequeño buda de cuatro patas es un animal que suele estar relajado, con una actitud que invita más al yoga que al taekwondo. ¿Qué necesidad hay de alterarlo con un tintineo continuo?

Y luego está la simple molestia de llevar colgado al cuello un objeto grande (en proporción) que no puede dejar de oír y mirar. Es muy habitual que el gato acabe intentando quitarse el cascabel él solo. Y es tan majo que nunca te reprochará que se lo hayas puesto.

Si realmente quieres disfrutar de lo auténtico y especial que es tu gato, deja que ejerza como tal a su manera y que decida él si quiere llamar tu atención con sus maullidos o si prefiere dormir quince horas seguidas. Por mono que te parezca, un collar con sonido constante le acarreará más problemas que beneficios. Tu amiguito te quiere como eres, quiérelo tú también al natural y no le pongas el cascabel al gato.

 
 

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