Adoptar con responsabilidad o no adoptar

Si quieres disfrutar de todo lo bueno que significa tener un amigo peludo debes ser consciente de que su vida estará en tus manos. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

 

La peor noticia que puede recibir alguien que ayuda a dar animales en adopción es la muerte de uno de ellos. Surgen muchas preguntas, a algunas jamás le encontrará respuestas pero la que golpea más fuerte es: ¿me equivoqué al dárselo a este individuo?

Esta mañana recibía yo ese mensaje. Sé que no voy a encontrar respuestas ni consuelo pero al menos escribiré sobre ello.

Cuando se entrega una mascota en adopción, si se hace responsablemente, hay que seguir una serie de pasos y trámites que son mucho más necesarios de lo que pueden parecerles a muchos adoptantes. A nadie nos gusta sentirnos juzgados o examinados pero en estos casos es necesario. Tanto que es la única manera que existe de poder descartar adoptantes irresponsables. Y ser irresponsable con tu mascota puede convertirse en un suplicio y en una sentencia de muerte prematura para ella, de ahí la gran importancia de los cuestionarios, contratos y seguimientos.

Una vez que las redes sociales y las personas que recogen y acogen animales abandonados cumplen su cometido poniendo en contacto a adoptantes interesados y mascotas sin hogar, el primer paso recomendable a seguir es rellenar el cuestionario.

Digamos que es el primer filtro, como el antivirus de tu ordenador, una barrera para descartar a aquellos que creen estar convencidos de adoptar a un animal pero en realidad sólo quieren satisfacer un capricho repentino y con fecha de caducidad. Es la  línea que separa al auténtico adoptante del típico comprador que adquiere un perrito en una tienda para regalarlo como si fuera un juguete. Algunos compradores potenciales eligen la adopción para ahorrarse unos euros.

El cuestionario nos dice si eres un buen adoptante o si te deberías conformar con compartir tu vida con un peluche.

Justo en el momento de adoptar un perro o un gato casi todos son responsables, pero qué pasa cuando el cachorrito crezca o cuando te mudes de ciudad o de país o simplemente cuando tengas poco tiempo para cuidarlo. ¿Lo abandonarías antes de devolverlo por miedo al qué dirán? El candidato a adoptar un animal puede encontrar en el cuestionario situaciones en las que no había pensado. Si eres honesto puedes reconocer que no eres el adoptante adecuado y permitir que ese perro, que te mira solicitando afecto desde una foto, encuentre a alguien que sí le pueda dar un hogar donde poder envejecer feliz.

Aunque no siempre se hace, tras superar el cuestionario se recomienda realizar una visita pre adoptiva. Es una manera de corroborar lo que el cuestionario dice de ti pero en persona. Dos filtros son mejor que uno.

Si al posible adoptante le ofende que le pidan todo esto, o si supone un problema, será mejor que aspire a disfrutar de la compañía de los cojines de su sofá, a los que puede abrazar sin miedo a que dejen de respirar. Un adoptante debería empatizar con lo que está pasando la persona que da el animal en adopción, que soporta el peso de una gran responsabilidad al dejar una vida indefensa en manos de un desconocido.

Si eres elegido, lo siguiente es el contrato. Como todos los contratos, se trata de dejar por escrito hasta qué punto eres capaz de comprometerte. En él firmas que lo castrarás, le prestarás la atención veterinaria y los cuidados que requiera. Algunos creen exagerado esto pero por qué no iba a ser lógico regularizar un acto en el que un humano adulto se hace cargo de un ser vivo que no tiene voz ni voto. Cuando se firma un contrato de matrimonio somos menos quisquillosos, y eso que en tal caso los dos cónyuges se han elegido mutuamente.

Una vez que el lindo y cariñoso animalito ya está en tu casa y sois felices juntos, sólo falta un último paso: el seguimiento. Es una manera de ver la evolución de la adopción y de comprobar que las promesas del adoptante no caen en saco roto. También es útil para ti pues podrás pedir consejo y ayuda ante cualquier situación inesperada con tu mascota. Hoy día, con tanta tecnología a nuestro alcance, puede hacerse el seguimiento a distancia y de forma inmediata.

Aunque este sistema no sea cien por cien infalible, se reducen las posibilidades de elegir un mal destino para una mascota.

Mi primer rescate fue en un pueblo de Badajoz. Había cinco cachorros mestizos de setter cuyo destino era un saco en el fondo del río. Una barbarie que en muchos pueblos de España es más habitual de lo que pensamos.

Conseguí que una chica los cogiera y me los trajera a Madrid. Así empezó la búsqueda de sus futuras familias. Lo ideal es encontrar a alguien a través de un conocido que te lo recomiende, que te dé confianza. Aún y todo no hay que saltarse ni un paso y ser riguroso con cada uno.

Gracias a una página de Facebook y a varios conocidos, encontré cinco maravillosas familias que ahora ya forman parte de mi vida. El destino quiso que tres de los perritos se fueran a Barcelona y los otros dos a Valencia. Tenemos un grupo de whatsapp a través del cual me entero de sus grandes hazañas, como cuando se les cayó su primer diente o les vino su primer celo.

Aunque hay noticias que no encuentran consuelo, historias como las de estos cinco cachorros ayudan a ir cerrando las heridas que se abrieron por aquellos que no lo han conseguido. Va por ti Kenia.

 
 

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